El derecho al igual que otras disciplinas, no es autosuficiente para abordar su objeto de estudio, sino que necesita del auxilio de otras disciplinas para su profundización. En este sentido, la filosofía del derecho, se ha consolidado como una materia indispensable tanto en el proceso formativo, como en el ejercicio riguroso de la práctica jurídica profesional. Entre los aspectos que justifican el estudio de la filosofía del derecho, se destacan los siguientes:
Permite analizar las diversas ideologías o corrientes de pensamiento jurídico, tales como el iuspositivismo, el iusnaturalismo, el racionalismo jurídico, el voluntarismo y el empirismo jurídico; lo cual coadyuva a la formación de criterio y a la consolidación de un juicio crítico sobre el derecho.
Coadyuva al fortalecimiento de la sensibilidad y de argumentos frente a problemas en los que pueda quedar en entredicho la justicia, la seguridad jurídica y el bien común.
La reflexión filosófica aporta claridad y certidumbre a las especialidades del derecho en su objeto de estudio, especialmente para evitar confusiones a la hora de explicar conceptos o realidades que están fuera de su alcance.
La vida social, en la que es indispensable un ordenamiento jurídico, sólo alcanza sus fines mediante una reflexión filosófica sobre tal ordenamiento con el fin de mejorarlo y mejorar la misma vida social, así como a sus instituciones, para hacer más pacíficas las relaciones entre las personas.
La especial misión y funciones de los profesionales del derecho como consejeros de personas y de instituciones, en las soluciones legales y justas de casos; implica que los juristas no pueden soportar su quehacer, únicamente por el conocimiento del derecho positivo; sino también sustentarlo a través de la sensibilidad y de los criterios que aporta la reflexión filosófica, para que las soluciones sean legales y también sean justas.